El sentimiento de San Agustin

El sentimiento de San Agustin

viajero en el estrecho del magdalena

San Agustin a través de los ojos de un viajero

Me llamo Thomas Hartung, para mis amigos, Tommy, y soy un chileno de 25 años que decidió viajar por América. Mi viaje comenzó un 8 de diciembre de 2015, donde tomé un vuelo de Santiago de Chile hasta Iquique, y desde entonces he viajado por Perú, subiendo montañas más altas que las nubes y acampando en playas que no han sido tocadas por el hombre. También viví seis meses en Ecuador, donde encontré una nueva razón para mi viaje. Conocí amigos, que al poco tiempo se transformaron en familia. Viví con ellos experiencias buenas y malas, como el haber estado en el terremoto hace unos meses atrás.

Sin embargo el mayor giro de mi viaje fue haber adoptado a Popi, una perra parecida al elfo de Harry Potter, que le tiene miedo a la mayoría de los perros, iguanas y hasta a los gatos. Se podría decir que no es la perra más inteligente del mundo, pero es mi compañera de viaje, y cuando uno encuentra un buen compañero de viaje, encuentra un buen compañero de vida.

Y fue así, como nuestra aventura comenzó con Popi, lo que nos ha cerrado puertas y abierto otras, hasta llegar a Colombia, específicamente San Agustín, donde estuvimos dos semanas, o tal vez un poco más, el tiempo pierde su importancia en un viaje como este.

San Agustín… ¿Qué puedo decir de este lugar? Hermoso, acogedor, y con personas que pueden sorprender hasta al que lo ha visto todo. Conocerlo fue un premio en mi viaje, y poder escribir mis sentimientos hacia sus lugares turísticos simplemente fue la guinda de la torta en este hermoso pueblo del Huila.

Los invito a conocer esta página, y que con ella se sientan atraídos a conocer los lugares que mencionamos. Créanme, he viajado por meses, y en este pequeño pueblo, encontré grandes experiencias. No se van a arrepentir.

*Para seguir mis aventuras con Popi, me pueden buscar en Instagram como TOMMYHARTUNG24, o simplemente pon el Hashtag #ViajandoConPulgas

 estrecho magdalena

Estrecho del Magdalena:

No hay nada más importante que la primera impresión. Esa que puede formar amistades o relaciones que duran una vida entera, y hasta lograr cambiar la tuya. Sobre eso les contaré, sobre lo que me dejó un pequeño estrecho de 2,20 metros de ancho que se pasea por el Río Magdalena.

“La Arteria Principal de Colombia”. Así me presentaron este hermoso río que recorre todo el país cafetero, despidiéndose en el gigante Océano Atlántico. Y bien puesto tiene ese nombre. Pero, ¿Por qué visitar este pequeño espacio de un río tan grande? Responderé con otra pregunta: ¿Alguna vez han estado en un lugar extremadamente ruidoso, pero que les ha ocasionado una calma interior gigantesca? ¿No? Acá pueden vivir esa experiencia. Imaginen toneladas de agua pasar, golpeándose entre rocas enormes, las cuales son resguardadas por montañas llenas de árboles, fauna, vida e historias. Y estando ahí cierren los ojos por un momento, porque a pesar de encontrarse a tan sólo 10 minutos de la civilización, lograrán sentirse en un lugar virgen y no tocado por la destructora mano del hombre.

Pero no mantengan los ojos cerrados por mucho tiempo, por favor no.  Ábranlos y noten como esa agua color verde claro deja de forzarse camino en ese pequeño estrecho, y maravíllense con la tranquilidad y la transparencia que les entrega unos metros más adelante, donde podrán observar las arenas del fondo.

La naturaleza, a pesar de los años, nos sigue dando clases de nobleza, y, aquí, ella nos está esperando con una pequeña lección.

 

perra viajero mirador del salto de bordones

Salto de Bordones:

La naturaleza se expresa de diferentes formas, ya sea por sus sonidos, sus colores o la fauna que la rodea. Y al expresarse nos muestra que nosotros, los humanos, tan sólo somos unos invitados a su humilde, pero hermoso hogar.

Tal como dijo el famoso escritor Mark Twain: “Nadie adquiere una visión amplia, saludable y generosa, si se queda en una esquina de la Tierra toda su vida.” Y esa visión, que muchos quieren, pero pocos se atreven a buscar, se puede encontrar en el Salto de Bordones, la segunda cascada más alta de Colombia.

Lo simple puede sorprender y maravillar la vista, y eso ocurre en este maravilloso lugar. Uno llega al mirador del Hotel los Bordones, y ahí están unos niños, de no más de 15 años, esperando a los turistas para contarles sobre los hermosos detalles que se reflejan en sus ojos. Detalles que se ven en las toneladas de agua que van en caída libre cada segundo, rozando rocas y árboles, que se aferran, tal cual niño se aferra a su madre, desde la gigantesca montaña. El ruido de la civilización, y el estrés que conlleva este desaparece, y en esos minutos que te encuentras frente a este monumento natural, puedes sentir el movimiento de las hojas, el paso de su fauna, y el cálido recibimiento de su río, que desemboca varios kilómetros más adelante.

Desde el mirador puedes bajar por un camino que te lleva aún más cerca de donde terminan de caer las últimas gotas del Salto, y al bajar puedes observar un hermoso quiebre en la montaña que fue ocasionado por una avalancha tantos años atrás. Destrucción natural, que simplemente continuó con su ciclo de vida, para dejar en la montaña un legado que nos enseña a respetar la naturaleza.

Y es así, como desde un mirador que está tan cerca de tocar las nubes que se pasean por el infinito cielo, podemos ver historia de Colombia, del continente y del Mundo. Es así, como con sólo dar un paso adelante, y atreverse, tal cual nos incita Twain, a ampliar nuestra mente, y maravillarla con lo que este mundo, nuestro mundo, nos tiene por ofrecer.

 

escultura mas alta del Huila

Parque Arqueológico Alto de los Ídolos:

El ser humano desde siempre ha sido alguien curioso. Los griegos y los romanos lo fueron, y en la naturaleza buscaron respuestas a lo inexplicable. Pero a pesar de que son miles de mentes brillantes las que nacen cada año en nuestro planeta, aún nos quedan incógnitas sobre la historia de nuestro hogar. El curioso siempre querrá saber más, pero el amante de la historia sabe que hay cosas que nunca sabremos, y que de alguna forma, es mejor que se queden así: escondidas.

En el Alto Los Ídolos encontramos lo que fue un cementerio indígena. Un cementerio separado por dos mecetas, repletas de tumbas y monumentos que las resguardan. Pero, ¿Qué sabemos sobre ellas? ¿Qué podemos averiguar? Puras hipótesis.

La Cultura Agustiniana desapareció, sin dejar muchas pistas sobre sus habitantes, mucho antes de la llegada de los españoles a América. Así que todo lo visto en este lugar, será siempre una hermosa incógnita.

Como mencionamos anteriormente, el cementerio se separa en dos mecetas, y entre medio de estas dos encontramos un lugar plano, tan verde que es refrescante, y un ídolo gigante en medio de este. El ídolo, fue encontrado enterrado hasta su mitad, mide unos seis metros, y está tallado con tal perfección que uno llega a pensar: ¿Cómo?

¿Acaso no eran civilizaciones aún no tan desarrolladas? ¿Cómo hicieron para tallar de tal forma una roca que pesa toneladas y dejarla ahí mismo? Si viajaron para abrir su mente, pensar y poner a prueba su creatividad, visiten este lugar, pregunten, duden y crean. Ninguna respuesta será la correcta, pero ninguna será la equivocada. Y así probamos que se equivocan los que dicen que esta civilización no nos dejó un legado, porque a veces lo oculto, lo escondido, lo que nunca nos dará una respuesta clara, es el mayor regalo del mundo, el cual nos incentiva a ir más allá, para poder entenderlo mejor, y tal vez así, volver a cuidarlo y respetarlo como si lo hicieron nuestros antepasados indígenas.

 

Museo de Obando:

El legado que nos deja la naturaleza es impresionante, sin embargo, no podemos dejar de lado los hermosos regalos de las antiguas civilizaciones que vivieron en conjunto con la Madre Tierra por miles de años antes de la llegada de los españoles a América.

Y algunos de esos legados los pueden encontrar en el Museo Obando, donde apreciarán las tumbas y la historia de la Cultura Agustiniana, quienes al desaparecer, dejaron sus tierras a Los Yalcones.

En este maravilloso lugar podemos entrar a las mismas tumbas, y aprender de ellas. Dando tan sólo un ejemplo, para que el resto lo aprendan con los fantásticos guías que ofrece el museo, existían dos tipos de tumbas. La primera era para enterrar por una gran cantidad de años a los fallecidos, y la segunda era cuando desenterraban a sus muertos para cremarlos, y dejarlos en su lugar de descanso definitivo junto a todas sus pertenencias. Contarles más sería quitarles la oportunidad de que viajen en el tiempo en este histórico lugar.

Sólo para que su espíritu aventurero, y las ganas de heredar conocimiento sobre estas culturas crezcan, dejaremos de regalo esta frase escrita en el mismo museo:

“Hemos heredado una visión paralizada de la realidad de los pueblos indígenas, especialmente sobre las que no lograron reducir los conquistadores. Además del atroz encuentro entre dos pueblos, es bien poco lo que conocemos sobre quienes habitaron esta tierra por más de 7 siglos.”

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